Cuando éramos niños nos identificábamos con los personajes de las historias. Las vivíamos en primera persona y nos metíamos tan de lleno en ellas que nos convertíamos en los héroes de las historias. Y así, con total naturalidad, nos enfrentábamos a cosas que, de mayores, nos producen terror: la muerte, la pérdida, el abandono…

Ese es precisamente el objetivo que debes tener cuando cuentes una historia: que tu cliente se sienta identificado con ella, que se sienta el protagonista y se ponga en la piel del héroe que se enfrenta al problema que lo atenaza, lo resuelve y sale triunfante para vivir un futuro mejor.

Que tus clientes se sientan los héroes

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Todos tenemos una historia

Hay muchas marcas, grandes y pequeñas, que piensan que no tienen una historia que contar. Pero se equivocan. Si es tu caso, tenemos que decirte que es más sencillo de lo que parece: piensa en historias de tu infancia, en los momentos que han marcado tu vida; todo aquello que forma parte de ti, que te ha hecho ser como eres, es decir, una persona única, imposible de replicar. Luego, relaciona esas historias con tu producto y enfócalas teniendo en cuenta los intereses de tu audiencia. Tendrás el cocktail perfecto.

Esta es la magia del storytelling, que tiene la capacidad de conseguir que las marcas resulten identificables, se diferencien de la competencia y creen un vínculo con el cliente, convirtiéndose así en únicas.